“El Muñeco de Nieve”: Detective bajo cero

Michael Fassbender es Harry Hole, un detective que supo ser de la elite policial de Oslo, aunque después de su divorcio ha quedado hecho casi un vagabundo, económica y mentalmente hablando. Le ruega a su jefe por un caso en que ocupar la cabeza, pero no hay chance: un policía en ese estado no puede tener nada a cargo. Es por eso que roba los archivos de Katrine Bratt (Rebecca Fergurson), una investigadora novata que está asignada a un caso de persona desaparecida. Sin embargo, un hecho que parece sencillo acaba siendo la vuelta de un “cold case” de un viejo asesino serial.

La película está basada en la novela de mismo nombre de  Jo Nesbø, que forma parte de una serie de once novelas negras protagonizadas por Hole. Quizás es por es que, al ser la séptima parte la adaptada, caemos sin paracaídas en la vida de este personaje y debemos hacer un esfuerzo por comprender su historia de vida. Hasta ahí todo bien. El problema de esta narración es que se van agregando elementos en forma caótica que no agregan gran cosa a la trama principal. Desde un médico de dudosa reputación, hasta un político carismático pero corrupto, se trata de eslabones que son difíciles de enganchar. Si esperan un momento de “a-já” que te haga entender todo, temo que vas a decepcionarte.

Es por esta falencia en el guión que la película pierde un gran porcentaje de disfrutabilidad (¿esa palabra existe?) pero podría haber sido aprovechado por un buen montajista. Sin embargo esto no ocurre, y el espectador acabará más confundido que intrigado. De todos modos, también hay que destacar la otra campana: es muy positivo que se trate de una historia que obliga a pensar al público, sin darle todo servido como si se tratara de un idiota, como hacen la mayor parte de las películas. ¿Es una historia lenta y confusa? Sí, no se los vamos a negar. ¿Pero eso la invalida? No, en absoluto.

Por el lado de la interpretación, es cierto que si bien el elenco está constituido por un elenco de estrellas clase A, se destaca por mucho a Michael Fassbender. Tiene la tarea de ponerse la película al hombro y la cumple con diligencia, aunque la verdad sea dicha, no logra conmover como lo hizo en otros papeles. Por otro lado, J. K. Simmons cumple un gran papel como el político Arve Stop, componiendo un personaje carismático que a primera vista puede parecer un buen tipo, pero rodeado por un aura un tanto siniestra que intranquiliza a los personajes a su alrededor. Todo un logro del galardonado actor, aunque lamentablemente no tiene mucho tiempo en escena para desarrollarlo.

Es una película que se queda a mitad de camino, con un gran potencial pero que no resulta bien aprovechado por la forma confusa en que se cuenta la trama y por los elementos que se introducen innecesariamente. De todos modos es un thriller que se disfruta, un claro exponente del subgénero de detectives que se nota ser la adaptación de una novela negra un tanto peculiar.

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