“Kingsman: El círculo dorado”: Agente Gadget

La exitosa comedia de acción de los caballerosos espías británicos vuelve a las pantallas con una apuesta mayor. Eggsy (Taron Egerton) ya es un Kingman con todas las letras, consagrado como el Agente Galahad luego de haber tomado el lugar de su maestro Harry (Colin Firth). Un sorpresivo atentado los forzará a aliarse con la contraparte norteamericana de su agencia: los Stateman, liderada por el Agente Champagne (Jeff Bridges) junto a sus empleados Tequila (Channing Tatum), Ginger Ale (Halle Berry) y Whisky (Pedro Pascal). Por si no lo habían adivinado, su pantalla es la fabricación de bebidas alcohólicas.

La villana de turno es Poppy, interpretada por Julianne Moore, una magnate empresaria que tiene el monopolio del tráfico de drogas a nivel mundial. Su plan es sencillo: forzar a los gobiernos a legalizar los estupefacientes a cambio de la cura a un virus que ella misma colocó en sus productos. Por algún motivo esta actriz no suele tener éxito en componer villanos, como ya comprobamos en “Los Juegos del Hambre” y “El Séptimo Hijo”. Cual CEO de empresa, se pasa los días sentada en su restaurante, dándole crueles órdenes a sus subalternos; algunas veces ayudada por sus maravillosos sabuesos robots. Pero sin sus secuaces no es nada, y pronto descubrimos que la villana es solamente sus armas y no tiene carácter para valerse por sí misma en un mundo competitivo. Nos hace preguntarnos cómo llegó hasta allí.

Por otro lado, Taron Egerton brilla como el protagonista, quien ya despegado de la tutela de Harry puede componer su propio estilo. Como todos sabemos, Colin Firth vuelve en esta segunda entrega, demostrando que por algo es el Kingsman por excelencia. Pero de todos es Mark Strong, quien interpreta a Merlin, el que nos dará los mejores momentos de comedia y los más emotivos. Su personaje es una joya por sí mismo, que resalta fuertemente entre los demás. Lamentablemente Channing Tatum y Jeff Bridges no tienen tiempo en pantalla como para destacar, dejando la imagen de Statesman en las hábiles manos de Pedro Pascal.

El guión es simple y no tiene muchas sorpresas, pero no es una cualidad negativa. La película no pretende ser una gran obra filosófica ni mucho menos, sino que tiene claro que su objetivo es entretener a un público joven. Ese objetivo lo cumple al 100%. Es por eso que aunque las situaciones de acción resulten fantaseosas, al igual que a su antecesora, se la perdona fácilmente. De todos modos, lo que realmente se destaca son los ingeniosos artefactos que utilizan los espías para hacer más fácil su tarea. Como unos Super Agente 86, no nos importa que esos gadgets a veces rocen lo ridículo, si fueron tan bien imaginados en su concepto. Es una película para entretener, una comedia de acción, todo el tiempo lo tenemos claro.

“Kingsman: El Círculo Dorado” no es una película pretenciosa. Utiliza muchas de las fórmulas que funcionaron bien en la primera entrega, y en muchos casos sube la apuesta. Tienen momentos de ridícula acción, de comedia, de romance, y algunas escenas emotivas. Es todo lo que puede esperarse de este estilo de películas, que no rompe el molde sino que se ajusta a él. No es nada nuevo bajo el sol, pero tampoco pretende serlo. Entretenida y divertida, es una buena opción para disfrutar con toda la familia.

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