BARS 14: “Truth Or Dare” de Jessica Cameron (2013)

Cuando inicié la tarea de investigar un poco sobre las películas que me tocaría cubrir en esta nueva edición del Buenos Aires Rojo Sangre me choqué de frente con esta producción cuya sinopsis y premisa en el programa oficial me llamaron bastante la atención. Sabía que una propuesta de este estilo, en el marco del cine independiente, podía ofrecer grandes cosas.

Lamentablemente no me equivoqué y el espectáculo al que tuve que asistir fue un gran repertorio de escenas escabrosas, asquerosas, violentas, repulsivas y chocantes que difícilmente pueda sacar de mi cabeza en algún momento.

Con una historia muy simple, pero que a su vez critica el momento que atraviesan los medios de comunicación y los personajes de los que estos se nutren, Jessica Cameron te invita a que te subas a una montaña rusa que te marea y te hace pedir a gritos que se detenga cuanto antes posible. Y no estoy siendo exagerado.

La perversión de esta historia, que se centra en un grupo de adolescentes famosos que desafían a la muerte y lo filman todo para subirlo posteriormente a la web, atraviesa todo el relato. De hecho, durante su primera parte, en lo que es la primera ronda del “Verdad o Consecuencia” más repugnante de la historia del cine, todo lo pervertido es implícito y se esconde detrás de una serie de anécdotas y secretos que esconden nuestros protagonistas.

Frente a esa primera serie de cachetazos que uno recibe como espectador empezamos a entender que estamos cara a cara con una película que se esforzará por superarse constantemente en materia de perversión y repugnancia con el objetivo de preparar el terreno para lo que vendrá después: El descontrol total en materia de violencia gráfica.

Truth Or Dare” es una película tan sangrienta, tan perturbadora, tan escabrosa y tan asquerosa que automáticamente te hace pensar “¿Hacia quien va dirigida esta película?”.

Yo creo que nadie, absolutamente nadie, se puede sentir completamente cómodo viendo en la pantalla grande una serie de escenas que incluyen mutilaciones (inclusive de órganos sexuales), masturbaciones con objetos inapropiados (que terminan asquerosamente mal), extirpaciones de órganos y hasta un aborto. Incluso las escenas “menos violentas” provocan un estado de inquietud bastante molesto en el espectador debido al realismo que transmiten y el pulso con el que Cameron sabe manejar los hilos del suspenso y la tensión.

Aunque parezca irrisorio, una de las partes más chocantes (desde mi opinión) de la película es cuando un protagonista se ve obligado a comer vidrio. A Cameron le alcanza solo con con mostrar dicha escena con una secuencia filmada en primer plano, sin interrupciones, para ponerte a saltar de la butaca y pedir a gritos que la cámara enfoque otra cosa.

La realizadora (que también le da vida a una de nuestras protagonistas) utiliza solo un escenario durante gran parte del relato y mantiene la tensión todo el tiempo de forma magistral gracias al dinámico guión (firmado por Jonathan Higgins) y al correcto trabajo de actores.

Sin embargo  mi conclusión es que “Truth Or Dare” a medida que avanza se convierte en una especie de desafío, un juego de ruleta rusa, del cual también participa el espectador. Cada nueva ronda que deben atravesar nuestros protagonistas implica también que nosotros estemos preparados para superar una nueva aberración y poder seguir el camino hacia el final del film.

Durante la proyección a la cual asistí hubo gente que no lo logró, y verdaderamente a mi me costó bastante llegar al desenlace de esta película, pero no solo por lo anterior sino porque “Truth Or Dare” en su desenfrenado intento por dejar mal parada a toda la saga de “El Juego del Miedo”, “Hostel” y demás películas similares, pierde el foco y no se ocupa de desarrollar el aspecto humano de sus personajes.

Por eso uno no siente empatía por ninguno de los personajes de la película (solo un poco hacia el más patético) y esta pasa a ser una simple ventana en la cual nos apoyamos para disfrutar de cerca una carnicería humana que solo deja en claro dos cosas:

1)- Jessica Cameron es una tremenda realizadora que no tiene prejuicios a la hora de meter la mano en lo asqueroso y perverso. No ahorra sangre y escenas grotescas para contar una historia. Yo creo que no se le debe perder el rastro a esta clase de realizadores, que tarde o temprano, terminan generando movimientos bastantes llamativos e interesantes dentro del género .

2)- El género de terror, en su afán de superar a sus antecesores y marcar nuevos límites, es el único que no se priva de nada y está completamente dispuesto (por realizadores como Cameron y guionistas como Higgins) a espantar espectadores sabiendo que en la actualidad no hay mejor fama, mejor halago u comentario que aquel que reza “esta película no es para cualquiera”.

Truth or Dare” sin lugar a dudas se ganó ese lugar, aunque yo deba decirles a ustedes que estamos frente a la película de terror independiente más violenta, asquerosa y perturbadora de los últimos años.

Completamente pasada de rosca. Tomen conciencia de eso antes de ver este film.

Calificación:  puntuacion 3,5

 Trailer:

Facundo J. Ramos

ramos.facundo@revistatoma5.com.ar

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