“Caito”: Los hermanos sean unidos

El cine argentino difícilmente tenga en su historial una película como “Caíto”. Me atrevo incluso a ir un poco más lejos y decir que películas como estas hay pocas en todo el mundo.

Luis “Caíto” Pfening es el protagonista de este documental amarrado a una pequeña historia de ficción, pero antes que todo, Caíto es hermano de Guillermo Pfnenig, director de este film. Precisamente fue Guillermo quien en el 2003 dirigió también el cortometraje que ganó el premio George Méliès al año siguiente.

Lo que para muchos en un principio (entre los que me incluyo) era una simple y directa declaración de amor hacia su hermano es mucho más que eso: “Caíto” es una película inteligente, emotiva y divertida.

Y así como del amor entre hermanos solo entienden aquellos que privilegiados que no son hijos únicos, de “Caíto” y su grandeza solo entienden (y entenderán) aquellos afortunados que la vean.

Es inteligente por la estructura narrativa que utiliza Pfnening, que consiste en utilizar un documental durante los primeros minutos del film para contarnos su historia, la de su hermano y la de su familia, como así también las idas y vueltas de la pre-producción de la ficción que tendrá a Caíto como protagonista.

Durante la segunda mitad del film arranca la ficción, aunque no faltan las conexiones entre ambos estilos con resultados maravillosos, originales y muy divertidos (la escena del control policial en la ruta es una clara muestra de ello).

“Caíto” también es divertida, por que más de uno desprenderá varias sonrisas y carcajadas con los protagonistas, tanto cuando los vemos en la realidad como en la ficción. Un humor sano y sin grandes aspiraciones que siempre es bienvenido en estas pelis cuyo esquema consiste en mostrar grandes personajes en pequeñas aventuras.

Y en definitiva, “Caíto” es emotiva, porque más allá de ser (como dijimos anteriormente) una muestra del amor de Guillermo Pfnening hacia su hermano y su familia es también una historia con un protagonista que pese a sus diferencias (Caíto padece de distrofia muscular) demuestra que con amor y voluntad nada, absolutamente nada, por más pequeño que uno sea (o parezca), es imposible.

Calificación:  puntuacion 5

Facundo Ramos 

ramos.facundo@revistatoma5.com.ar

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