El futuro en 1982: Curiosidades de “Blade Runner”

La semana pasada se estrenó la secuela de la película de culto de ciencia ficción por excelencia, que paradójicamente hace 35 años pasó desapercibida por las taquillas y sólo con el tiempo conquistó el éxito. Estamos hablando de “Blade Runner”, de la mano de un joven Ridley Scott, cuya visión cambiaría la ciencia ficción para siempre. Estrenada en 1982 y situada en un distópico 2019, cuenta la vida de un cazador de androides (llamados replicantes), que se enfrenta a un puñado de ellos fugados que quieren matar a su creador, y por el camino se enamora de un ser artificial. Un argumento sencillo pero no simplista, que en esta oportunidad retoma la historia años después con un nuevo cazador de replicantes –o Blade Runner-, llamado K (Ryan Gosling). Para conmemorar la original, les traemos algunas curiosidades.

La película se basa en la novela de Philip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” publicada en 1968, que mezclaba paranoias futuristas de androides que se alzan contra los humanos con las características de un relato policial. Gregory Peck se mostró interesado en una posible adaptación, pero aunque contaba con los fondos necesarios, los productores no le dieron ni la hora. Un novato llamado Martin Scorsese también intentó adaptar la novela, pero no hubo caso: no contaba con el dinero suficiente para los derechos. Por más de diez años estuvo dando vueltas hasta que llegó a las manos del guionista Hampton Fancher; quien adaptó “Blade Runner” como lo conocemos.

El papel del protagonista, Rick Deckard, pasó por un camino igualmente complicado hasta encontrar a quien lo encarnara. Tantos nombres audicionaron para él que se hace difícil de creer: Dustin Hoffman fue el que pisó más fuerte, pero también figuraron en la lista Tommy Lee Jones, Christopher Walken, Gene Hackman, Jack Nicholson, Al Pacino, Sean Connery, Robert Duvall y un semidesconocido austríaco llamado Arnold Schwarzenegger. Sin embargo, Ridley Scott eligió a Harrison Ford por consejo de Steven Spielberg. Era un actor de fama creciente gracias a “Star Wars” e “Indiana Jones”, pero su cachet se mantenía razonable.

El rodaje de “Blade Runner” estuvo lleno de desgracias, como un director perfeccionista hasta lo maniático, un guión que no entendía casi nadie y constantes modificaciones en el presupuesto. Sin embargo, lo más llamativo era la postura de Harrison Ford, quien pensaba que la película sería una basura. No sólo el director y su protagonista se pelearon desde el primer hasta el último día de rodaje, sino que el conflicto tuvo su víctima colateral. Sean Young, la actriz que interpreta a Rachel, tuvo que sufrir continuos desplantes por parte de Ford, lo cual tuvo su punto de mayor incomodidad cuando ellos se encuentran pasionalmente en el departamento de Deckard.

Una de las brillantes ideas de Rutger Hauer, el entonces actor fetiche del director, era que su personaje Roy Batty tomase en sus manos a una paloma durante sus últimos momentos de vida. Sin embargo, por más emocionante que pareciera, sólo añadió más problemas. El motivo es sencillo: los productores descubrieron que las palomas no vuelan bajo la lluvia, cuando tienen las plumas mojadas. Hoy en día se solucionaría fabricándola con CGI, pero a principios de los ’80 esa no era una opción. Hubo que remediar el chasco durante la postproducción, utilizando un sencillo truco de montaje.

“Tengo a cinco pellejudos sueltos en las calles”, le decía el capitán Bryant a Rick Deckard. Pero, un momento… ¿Cinco replicantes? ¿Por qué dice eso, si en la película sólo aparecen cuatro? Esto se debe a los cambios de guión a última hora, ya que en plena producción el personaje de una replicante llamada Mary fue eliminado por problemas con el presupuesto. Por esa misma razón, la escena del diálogo no volvió a ser rodada. Esto provocó las más locas teorías conspirativas de fans en los lugares más recónditos del internet. La realidad era mucho más simple.

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