“Percy Jackson y el Mar de los Monstruos”: Experiencia 4D

Hace un par de meses se inauguró en Santiago de Chile la primera sala 4DX por estas latitudes.

La premisa de este formato es que el espectador experimente los efectos de la película en la sala del cine: agua, viento, vapor, olores, movimiento y vibración de las butacas. Las posibilidades van aumentando acorde a la película: En Estados Unidos se proyectó “The Nightmare before Christmas” con efectos de nieve, y Corea hizo lo propio con “Avatar” y el agregado de rayos láser en vivo.

El concepto fue desarrollado por una empresa coreana, y en 2011 llegó a Latinoamérica de la mano de Cinépolis en México. La gran pregunta es ¿cuándo va a llegar a Argentina? Y la respuesta nos deja un poco decepcionados. La elevada inversión en dólares, nuestra situación con las importaciones, y la escasa oferta de manufactura de las butacas especiales, son algunos de los factores que lo vuelven inaccesible para nosotros con vistas a un futuro cercano.
Por ahora nuestra mejor opción es cruzar la cordillera y sacar las entradas en el complejo Hoyts La Reina, en Santiago.

Asi como el 4D no es lo único que llegó antes al país vecino, también lo hicieron las películas. La segunda parte de Percy Jackson ya está disponible en cartelera y en este nuevo formato, mientras que en nuestro país se estrena recién el 19 de Septiembre.

Decidimos probar que “onda” este nuevo 4D. Entonces allá fuimos, con bajas expectativas en cuanto a la película (teniendo en cuenta la primera entrega, una especie de “Camp Rock” mitológico) y con medidas expectativas respecto al formato (teniendo en cuenta que a esta altura ya nos hemos sentido estafados con el “3D” de varias películas).

Sin embargo, pronosticamos que la combinación peli-basada-en-sus-efectos-especiales con 4D, era justo lo más indicado para este tipo de formato. No nos equivocamos.

Percy Jackson cumplió exactamente con lo que prometía: Una trama adolescente sostenida por escenas de acción, continuos y deslumbrantes efectos para compensar la pobreza del guión, y monstruos mitológicos digitales.

Por su lado, el 4DX superó ampliamente nuestras expectativas. Los efectos de movimiento fueron los protagonistas: las butacas acompañaban el ritmo de las tomas de helicóptero, saltaban y caían junto a los desventurados personajes, y vibraban con la velocidad de cada persecución. El agua y el viento no se quedaban atrás en el despliegue de efectos. Percy corre con la ventaja de ser el hijo de Poseidón, por lo cual el mar es su gran aliado, e hizo sentir su presencia en los continuos chorros de agua que mojaban a los espectadores cada vez que la escena lo requería. El viento en la sala era generado por 32 ventiladores distribuidos estratégicamente, y varios orificios en las butacas hacían su parte tirando golpes de aire con cada espadazo en pantalla, rozando nucas y cuellos.

En cuanto a la película en sí, no hay mucho más para decir. Pero su falta de mérito se ve compensada con creces por la experiencia del 4D. Y esperamos que la llegada de este nuevo formato a la Argentina se vea acelerada por algún capricho de Zeus, porque realmente se disfruta mucho.

Por Ana Manson

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