¿Por qué amar Broadchurch?

Gracias a mi fanatismo por David Tennant, encontré Broadchurch, una miniserie británica de 8 episodios con un aire thekillingesco. Esto quiere decir policial bien hecho, medio claustrofóbico y adictivo, porque querés saber quién mató a Danny Latimer y pronto.

Danny (Oskar McNamara) un nene de 11 años, aparece muerto en la playa de Broadchurch, un pueblito costero del Wessex, Inglaterra. Pareciera ser un un pueblo en el que la nada misma ocurre día tras día, hasta que muere un niño, una muerte que sacude todas las capas de mugre de la comunidad. Todos sospechan de todos, por todo: porque seguro vio algo que no debía, porque un pedófilo, porque sí.

Para investigar el caso, la policía decide traer a un detective de otra jurisdicción, que tuviera un gran fracaso en un caso similar, el DI Alec Hardy  que tendrá como subordinada a la DS Ellie Miller (Olivia Colman). Voy a detenerme en estos dos, porque la relación entre ambos personajes es clave en la construcción de la historia. Hardy, está roto, tanto física como mentalmente. Es pesimista, apático y no quiere contactar con nadie en su nuevo ámbito de trabajo. Sabe que está de paso y mientras menos comparta, mejor. Su compromiso es para con la familia Latimer, resolver el caso, culpable adentro y ya. Ellie, en cambio, es local. Su hijo era el mejor amigo de Danny, por lo que toma el caso muy en serio. A Ellie le cuesta, en un principio, no mezclar lo laboral con lo personal. Poco a poco, la influencia de Hardy se hará sentir en ella a nivel profesional, llevándola a ser mejor detective. Esta relación no es resulta forzada o con esa molesta capa de tensión sexual no resuelta, sino que habrá una evolución natural de compañeros de trabajo.

Esa naturalidad es a la que nos acostumbraron las series/miniseries inglesas. Se siente una familiaridad, una falta de esfuerzo (en el buen sentido) y no es una cuestión presupuestaria, sino una manera de contar, de cómo se dice lo que se dice.

En Broadchurch se dice mucho verbalmente. La mamá de Danny habla mucho. Sus discursos sobre cómo sobrellevar el dolor del hijo perdido son desgarradores. Estamos acostumbrados a que en la tele nos muestren que se llora así, que el velorio es asá, que así se abraza. Su dolor, en cambio, se siente real y carnal, como la culpa por llevar un bebé en la panza cuando el otro hijo aún no ha sido enterrado. El papá, con su abulia y aburrimiento de vida corta de pueblo chico que hace lo que puede, también es creíble.

Más allá de excelentes actuaciones, la cuestión pasa por la tensión a sostener. Se sostiene, pero podría haberse contado en un episodio menos. Esa es la única falla que encuentro en una miniserie que, más allá de eso, es muy pulida, narrada de manera inteligente, adulta, con picos de bajonazo emocional y que sabe llevar tu el interés hasta el final.

Leticia Bellini

Fuente: MEH! (Charlas sobre series)

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  1. […] y la química entre ellos sorprende. También aparece Olivia Colman -a quien tenemos vista de Broadchurch y Run- interpretando as Maggie, la esposa de […]
  2. […] y la química entre ellos sorprende. También aparece Olivia Colman -a quien tenemos vista de Broadchurch y Run- interpretando as Maggie, la esposa de Carl. Si te gustó Dates, si te gusta cómo actúa […]

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