¿Por qué amar Homeland?

El boom de las remakes y adaptaciones llegó hace rato y no parece que vaya a desaparecer por un largo tiempo. Puede que se trate de una crisis creativa o, tal vez, que hay una cierta cantidad de ideas en el mundo y ya las usamos todas y es momento de reciclar. Como dijo Dolina, si la cantidad de notas musicales es finita, por tanto lo es la cantidad de combinaciones entre ellas, y en algún momento la música empezará a repetirse, si es que ya no estamos en presencia de esa repetición sin darnos cuenta.

Tanta introducción para decir que Homeland es una adaptación de Hatufim-Prisoners Of War (en realidad Hatufim quiere decir “secuestrados”, pero bueno, licencias), una serie israelí de 2010 que tiene como trama central la liberación de tres soldados israelíes que estuvieron cautivos durante 17 años en el Líbano. Dos vuelven vivos, uno muerto, y el tema es la reintegración de los soldados a sus familias, su relación con el ejército y con un mundo que no es lo que era hace 17 años. Todo esto, en Homeland se translada a un solo soldado, el Sargento Nicholas Brody, dado por muerto en la guerra contra Irak, pero que en realidad estuvo en un agujero en Siria durante ocho añitos. Lo que suma Homeland es la figura de una analista de la CIA que es súper brillante, súper bipolar y que siente mucha mucha culpa por “no haber visto venir” el ataque del 11 de septiembre. Esa es Carrie Mathison.

Homeland en un principio podría haber sido pensada como “la nueva 24”, la serie que justificaba toda la violencia norteamericana sobre personas y países en pos de anular la amenaza externa, pero no fue para ese lado. En ese sentido, creo que es lo más cercano que los yanquis pueden hacer a un mea culpa público y masivo por lo que hacen. Porque el conflicto a resolver es si Brody, interpretado por Damian Lewis, se volvió en contra de su gobierno o no. Es decir, si se hizo musulmán, y abrazó la causa de Abu Nazir, el malo remalo de la serie. Es es el principal conflicto, más allá de todos los demás que puedan aparecer. Si Brody es o no un traidor.

Eso es lo que se plantea desde el momento cero. Carrie -Claire Danes, que la rompe durante todas las temporadas- sospecha que hay alguien dado vuelta, que el enemigo ahora es interno. Eso hace que nos preguntemos si ese es el gran miedo que tienen los hermanos de USA; si tanto daño hecho les hace espejito rebotín y ya no confían ni en su propia sombra.

La serie fue subida a un pedestal por la crítica y ni hablar cuando el mismísimo Obama dijo que era su serie preferida (¿querés mejor marketing que ese?). Pero aún con tanta manija, tiene algunas fallas.

Hay personajes que están construidos de manera brillante. Los principales Brody y Carrie son un ejemplo. Damian Lewis ha dotado a su Brody de una de las miradas más tristes y duras que haya visto en un actor. Se ve lo que ha pasado Brody en cautiverio en esos ojos, en la forma en que se mueve, se entienden sus actitudes y sus por qués, en su piel llena de cicatrices. Claire Danes, que al principio no me convencía, se ganó mi admiración hacia finales de la primera temporada. Hay quienes dicen que es fácil hacer de loquito, pero no me parece. Si terminaron la temporada 1, sabrán de lo que hablo, y si planean verla, esperen grandes cosas de ella, ténganle paciencia. Un correcto Mandy Patinkin (no soy gran fan suya, menos de esa barba descuidada) es Saul Berenson, el jefe de Carrie y un personaje que, a mi entender, podría sumar mucho más sin ser tan falsamente críptico. Pero son espías y los espías son así, guardan secretos y se les tiene que notar en la cara.

Lo malo es la familia de Brody. Morena Baccarin, la esposa, es hermosa, tiene unos ojazos divinos, pero el papel le queda enorme. Nunca veo la desesperación, la alegría o la culpa ni en su cara ni en su cuerpo ni en su voz. Y no hablemos de la hija, de Dana, interpretada Morgan Saylor. Esta jovenzuela tuvo la poco feliz idea de comparar los palos que recibe su personaje con los que recibía Skyler White. Lo pienso y me enfurezco, ponerse a la altura de Skyler, ¡hereje! Es un personaje que podría tener muchas aristas, ser muy rico y explorar/explotar toda esa montaña de duda sobre su padre, el hecho de tenerlo de vuelta, tener dobles pensamientos acerca de él sin hacerlo de manera egocéntrica y frunciendo la naricita como todo gesto. Porque además, actúa mal.

El hecho sea adolescente no la justifica. Obvio que le va a pegar distinto que al hermano que creció sin el padre, pero hay acciones de la piba que realmente no tienen ni pies ni cabeza, y si a eso le sumás que la actriz no le pone onda, se hace difícil de remontar.

Consideraciones finales: no es una serie para ver de pasadita. Tiene mucha data, muchos nombres, a veces te perdés y por ahí haga falta llenar una pizarrita y empezar a entretejer relaciones, bueh… Tal vez no tanto. Pero requiere de atención y no es para ver de manera pasajera.

Si tenés ganas de embarcarte en una de temibles operarios del recontra espionaje, es tu serie.

Leticia Bellini

0 Respuestas

  1. […] Dreadful, la apuesta fuerte de Showtime en esta temporada. Ya sin Dexter, faltando tiempo para Homeland y habiendo redondeado grandes temporadas con House of Lies y Shameless, era de esperarse que una de […]

Agregar comentario