5 acciones que te dicen a los gritos “Dejá esa serie”

Si bien los seriefilos no solo miramos aquellas series que amamos, es cierto que cada tanto nos encontramos en el conflicto moral de si debemos dejar o no. Ante esto Toma 5 te trae cinco acciones que podrían ayudarte a tomar esa difícil decisión:

1- Partes del capítulo las pasas en FW

Te sentas. Preparas todo para ver el capitulo; pero no pasa nada… los diálogos son largos y aburridos. No entendes cómo eso puede haber pasado o te decís a vos mismo “Esto siempre fue así”… entonces empezas a navegar en el mar de la velocidad adelantando en búsqueda de los momentos fuertes de la transmisión.
A veces los encontras… otras simplemente viste un capitulo de 40 minutos en 10.

2- No viste dos episodios y seguís entendiendo todo

Tenes mucho en tu lista de pendientes, porque se casó tu hermana, tenías un examen, en el trabajo te están dejando fundido… la cuestión es que tu lista de pendientes pasó de los normales 10-15 capítulos, a los 30-40. Elegís sabiamente aquellas que no queres ni podes perderte nada… pero después queda esa segunda lista y decidís saltearte algunos de los capítulos emitidos y al ver la última emisión te das cuenta que nada pasó o, lo que es aún peor, aunque no veas jamás en tu vida los dos o tres que te salteaste… seguís entendiendo todo.

3- Ya sabes cómo termina cada episodio

Uno de los grandes pecados de las series que siempre corren riesgo de ser dejadas es la repetición de una misma estructura. Quizá el ejemplo más clásico (de los últimos tiempos) es la difunta Alcatraz dónde: Conocías al nuevo preso-Lo corrían-Lo atrapaban-Lo encerraban y… nada más. Sin ningún misterio, sin darte absolutamente nada.

Cuando empezas un capítulo y sabes exactamente qué camino va a seguir… hay algo que, definitivamente, anda mal.

4- Te quedaste dormido en los últimos dos capítulos

Si llegaste hasta acá sintiendo que nada de esto te pasa… si sos un fundamentalista de no pasar rápido ni un segundo o de saltear algún que otro capítulo… probablemente te haya pasado esto de quedarte dormido con la Pc sobre la panza. Y no tiene nada que ver con estar cansado por tu día, sino porque los episodios se están transformando en un temible embole… y eso siempre da sueño.

5- Ya no te acordas qué día emite

Los días de emisión son casi el credo de cualquier seriéfilo. La lucha contra la ansiedad, la dulce espera de siete días que a veces se vuelve la peor tortura. Si ya no estás esperando ese estreno o, peor, te das cuenta que te faltó mirar dos o tres episodios… gracias a Cuevana, es claro que tu relación con la serie está rota y ya las cosas no funcionan entre ustedes dos.

Quizá lo irónico de todo esto es que… aún sabiéndolo, las seguimos tomando prestadas de internet y acumulando. Pero… ¿Quién dijo que los seriefilos somos perfectos?

Soledad Venesio
venesio.soledad@revistatoma5.com.ar

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