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30° MDQ Film Fest: Recomendados (Competencia Latinoamericana)

30° MDQ Film Fest: Recomendados (Competencia Latinoamericana)

Un nuevo Festival marplatense, nuevo viaje, nuevo aire. Ya se respira el aroma a cine en la costa argentina y las visitas de todos nuestros hermanos latinoamericanos esta a flor de piel.

Y que mejor que comenzar esta cobertura recomendando lo mejor que podremos ver en estos días con sangre latina. Chile, México, Venezuela, etc. Todos países hermanos donde el cine es una industria que muy lejos de caer, va en constante aumento. Como en el caso de Chile, Colombia y Venezuela, cuyo cine no deja de inundar los festivales locales.

Separamos 5 pelis que son imperdibles de la Competencia Latinoamericana, esperamos puedan disfrutarlas:

«Samuray-S» de Raúl Perrone (2015)

¿Qué nos dicen desde el Festival?: El dueño de un prostíbulo decide vengarse del samurai que asesino a su hijo. Historias de diversos samurais repletos deviolencia. Perrone construye una película desde las piruetas del cine mudo donde la palabra sincronizada no detenía la acción. Samuray-S logra combinar caleidoscopios de imágenes con textos de una poesía delicada en un ritmo donde convive una política estilizada.

¿Qué decimos nosotros?: Violencia gráfica y abstracción, combinadas con la poesía innata del cine mudo. Una gran propuesta nacional que compite no solo a los ojos locales, sino a los de un continente y que logra retratar varias historias añejadas en universos de ficción, con recursos mudos y de cine clásico, logrando una fusión difícil de encontrar, pero facil de enamorar.

 

«600 Millas» de Gabriel Ripstein (2015)

¿Qué nos dicen desde el Festival?: Una road movie desacelerada, el joven mexicano Arnulfo maneja su camioneta de seguridad, zigzagueando los puestos de control fronterizos para realizar un trafico hormiga de armas, como una rutina cotidiana sin sobresaltos. La opera prima de Ripstein es certera para crear una tensión sigilosa entre contemplación y acción, desde una dimensión realista que lo conecta con lo mejor del nuevo cine mexicano.

¿Qué decimos nosotros?: Tim Roth protagoniza esta opera prima personificando a un agente secuestrado. Violenta, cruel y realista, este film potencia todo lo mejor del cine mexicano y lo lleva al extremo, contando una roadmovie de estilo ganster norteamericano pero en tierras Mexicanas. Un film fuerte, pero con una narrativa tensa y abrumadora.

 

«Te prometo Anarquía» de Julio Hernandez Cordón (2015)

¿Qué nos dicen desde el Festival?: Jóvenes y alocados, rebeldes y confundidos, los güeros que pueblan este mundo andan buscando problemas. Viviendo en un presente puro, así están Miguel y Johnny, amándose torpemente, a los manotazos, mendigando un poco de emoción en un mundo urbano y descarnado. Es un limbo postadolescente habitado por tribus skaters e impacientes que ciegamente buscan amor en el sexo (bastante sexo, bastante intenso, de calzoncillos húmedos y corridos) y esperanza en la droga, que hacen del tráfico de sangre un negocio y de la música fuerte un hogar. Nadie anda aún por los treinta, porque los treinta parecen a una galaxia de distancia. Si hay mamás preocupadas, están casi ausentes, sus hijos ya no les responden; el miedo al vacío lo curan en manada, patinando los mercados, los callejones, los camiones abandonados. Un México desolado, apocalípticamente actual, chingado bien hasta la madre. Miguel se aferra a su ingenuidad, rogando que lo cure, y al amor, que es lo único que no puede comprarse ni venderse, lo único que abre las puertas a un mundo de sueños que salva de tanta sordidez.

¿Qué decimos nosotros?: Cordón  retrata con crudeza su visión de un mexico desolado y duro, donde la sangre adolescente lo habita con ganas de vivir al extremo y romper todas las reglas. Un film con dureza casual y momentos de amor, aclamada por la critica por su visión única del crecimiento y el paso por una pubertad anarquista y difícil. Otro ejemplo más del cine mexicano y su dura critica social.

«Desde allá» de Lorenzo Vigas (2015)

¿Qué nos dicen desde el Festival?: Todo choque entre opuestos genera una creación, una especie de síntesis que la mayor parte de las veces se parece a la existencia misma. Armando es maduro y opaco, un profesional adinerado de piel clara. Elder es joven, vive en estado de ebullición y es transparente, tiene la piel más oscura y su mundo son las calles, al borde de la ley. Son dos polos reconocibles en toda sociedad latinoamericana, son dos galaxias cuyos cruces deberían ser banales y esporádicos. Pero Armando tiene un par de secretos, y Elder tiene un par de necesidades. De ese encuentro, prolongado por esa necesidad tan humana de encontrar cobijo en otra persona, se despliegan las contradicciones de toda una ciudad, quizás de una nación. Vigas construye una fábula urbana de gran intimidad, de sutiles destellos, un puente de diálogo también entre mundos narrativos, equilibrado entre un cine de observación y un cine de propuesta, en el cual se cuela una Venezuela que jamás sale en los diarios y que se abre a la ficción como un territorio virgen.

¿Qué decimos nosotros?: Vigas es un gran fotógrafo de la banalidad de su país. Registra en este film la crudeza de una Venezuela con dos facciones opuestas. Retrata con simpleza y la cantidad justa de realidad una historia conmovedora y hermosa que representa no solo su punto de vista sino la de un pueblo desequilibrado y observado por el resto del mundo. Una propuesta imperdible de un cine en pleno ascenso.

«Rastreador de estatuas» de Jerónimo Rodríguez (2015)

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¿Qué nos dicen desde el Festival?: Hay muchas imágenes, miles y miles provenientes de todas partes del mundo, en Rastreador de estatuas, pero solo una la resume a la perfección: se trata de la imagen de una escultura al frente del Instituto de Neurocirugía de Santiago de Chile en la que un cerebro humano permanece suspendido en el aire, resguardado orgullosamente por dos manos delicadas. De una manera similar, la ópera prima de Jerónimo Rodríguez se propone crear una representación de la computadora humana, pero haciendo hincapié en el soft más que en el hardware. Así, mediante una estructura narrativa que hace recordar al funcionamiento de los antiguos cerebros mágicos, su documental ensayístico deja al descubierto todo el proceso intelectual que entra en juego desde el momento en que su protagonista recuerda una estatua visitada con su padre y se decide a encontrarla décadas más tarde. Como buen relato detectivesco (¿un Halcón maltés del nuevo documental?), Rastreador de estatuas se vale de la historia de una búsqueda para componer un retrato paralelo e inasible de la memoria personal y del paso del tiempo.

¿Qué decimos nosotros?: Un documental con una narrativa distinta, excéntrica y detectivesca. Un film que combina magistralmente la ficción y el realismo del documental contando una historia no solo nostálgica sino con tintes de policial detectivesco, al estilo Sherlock Holmes por momentos. Una imagen del paso del tiempo y de la resistencia al mismo. Cine de autor chileno, con características insoslayables de que es un cine hermoso y evolucionado. Con documentales únicos que deben ser vistos. El rastreador de estatuas es de esos documentales destinados a cosechar muchos premios y elogios. Por eso no debería dejar de verse.

Para adquirir las entradas se puede acceder a http://miboleteria.com.ar o sacarlas el día de la fecha de cada proyección, en la sala correspondiente.

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Sebastián Espíndola

Director y editor de @RevistaToma5. Vanguardista de casi nada, pero consumidor de casi todos. De chico quería ser detective privado.