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«Blade Runner 2049»: El futuro es muy largo

«Blade Runner 2049»: El futuro es muy largo

«Blade Runner 2049» es la flamante secuela de la conocida película de 1982 dirigida por Ridley Scott, que a su vez fue basada en el libro del escritor de ciencia ficción paranoide, Phillip K. Dick, cuyo título original es (posta) “¿Sueñan los androides con ovejas robot?”.

En esta nueva entrega Ryan Gosling encarna a un robot humanoide cuya principal función es perseguir y aniquilar una serie de androides antiguos, que por su inteligencia incontrolable llegaron a protagonizar una especie de Revolución del Partido Obrero, pero hecha por máquinas.

La caracterización del personaje señala que los robots, al no tener sentimientos, tienden a no gesticular mucho; y esto a Gosling le cuesta muy poco. Parece que se viene preparando hace años para el papel, porque en sus otras películas tampoco se le ha visto caer un gesto articulado.

El elenco lo completan Robin Wright, la bellísima Ana de Armas, Harrison Ford y Jared Leto, en el papel del villano que originalmente iba a ser para David Bowie. Irónicamente, en un elenco repleto de estrellas A1, el papel mejor logrado es el de Sylvia Hoeks, que hace de la antagonista del Blade Runner.

Como buena historia de ciencia ficción, esta película maneja algunos planteos interesantes relacionados al exceso de intromisión de la tecnología en nuestras vidas, a la fina linea que separa a las simulaciones de la realidad y al lugar del alma en el diseño de las inteligencias artificiales. También hay un montonazo de referencias bíblicas.

Pero, después de un rato, «Blade Runner 2049» se convierte en una película larga. Y cuando digo “larga”, quiero decir “demasiado larga”. En sus 2 horas y 44 minutos no pasan ni la mitad de las cosas que pasarían en cualquier entrega de «El Señor de los Anillos». Después de la primera mitad los diálogos se hacen largos, los personajes hacen pausas mientras hablan y hay muchísimas tomas innecesarias de gente caminando por lugares.

Es un hecho conocido que en la primera Blade Runner hubo conflictos creativos entre el equipo de producción y Harrison Ford, y parece que en esta nueva entrega la historia se repite, porque la languidez del film coincide con la irrupción en pantalla del actor de Indiana Jones. Así que considérese advertido, querido lector: para ir a disfrutar de esta película, tiene que tener muchas ganas de ir al cine.

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