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“Un camino a casa”: Una historia edulcorada

“Un camino a casa”:  Una historia edulcorada

Con seis nominaciones al Oscar, llega la película con la que The Weinstein Company busca recuperar terreno en la próxima entrega. Un drama basado en hechos reales, que cuenta la historia de Saroo, un niño que se extravía en la ciudad de Calcuta, India, adoptado por un matrimonio australiano que le cambia la vida, hasta que 25 años después decide volver a su país natal en busca de su familia.

¿Cómo mira Occidente cuando representa historias de protagonistas oriundos de países del llamado Tercer Mundo? En general, no es regla explícita, suele hacerlo con una mirada que por un lado tiende a caer en una catarata de lugares comunes para matizar la crudeza de los relatos, y por otro existe siempre la tentación de caer en la premisa “siempre hay gente predispuesta a salvar tu destino”.

La opera prima de Garth Davis cae en ambos recursos, vamos a decirlo cordialmente: narrativos. Vamos por partes. El primer tramo del largo es quizás el más sólido. La interpretación del niño Sunny Pawar, quien interpreta a Saroo Brierley en sus primeros años de vida, sumado a una buena fotografía y un registro de escenarios que describen la extrema pobreza en la que el protagonista crece; son sin dudas los argumentos más consolidados.

La relación de Saroo con Guddu (Abhishek Bharate), su hermano mayor, y los vericuetos que el niño atraviesa luego de extraviarse en una estación de tren, son parte de esos primeros 40 minutos aproximadamente. Pasada esa instancia la trama se desarrolla en Australia con su familia adoptiva, y es el recorrido del protagonista como adulto hasta que después de algunas situaciones decide indagar en su pasado.

La manera de adentrarnos en esa parte de la vida de Saroo adulto resulta plagada de clichés innecesarios que van desde la novia bonita (Rooney Mara) que acompaña al protagonista pero también lo cuestiona, hasta un tremendo chivo de Google Earth que aparece sin más en medio de una escena, que incluso al momento de la proyección en la sala causó alguna que otra risa.

En relación al elenco, a Dev Patel, lo acompañan entre otros, Nicole Kidman y David Wenham, quienes interpretan a sus padres adoptivos en dos trabajos convincentes aunque por momentos cumplen papeles excesivamente secundarios para el peso de la historia, sobre todo en el caso del padre.

Jugando a las analogías, el film de Davis tiene reminiscencias de Va, vis et deviens (2005) una película francesa que en nuestro país se conoció como «Ser digno de ser». Sin embargo, la historia que allí se retrataba estaba basada en una historia particular pero que hace pie en un contexto político, que intenta ampliar la mirada sobre todo cuando se trata de cruces de vidas personales que exceden largamente lo particular.

Para cerrar, volvemos a la pregunta inicial. Habría que hacer la distinción cuando hablamos de Occidente, con el caso que acabamos de citar. No parece lo mismo, cuando el que mira es Estados Unidos o es un país europeo. Las buenas intenciones de representar la vida de Saroo, van de un drama que parecía ser más que interesante, al paso de un nudo con tintes de película de detectives y un desenlace sensiblero que echa por la borda todo el peso de la trama y su contexto.  

La película está basada en las memorias del protagonista real, Saroo Brierley, de esta historia quien escribió el libro «A Long Way Home» («Un largo camino a casa») y de allí el nombre del film, aunque en algunos países también fue presentada como «Lion». Con ella The Weisnten Company, volverá a participar en la categoría a Mejor película, luego de su última nominación para «The Imitation Game» en 2015.

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Federico Piva

Periodista. Lic. Comunicación Social. Redactor apasionado, observador obsesivo y escribiente frecuente. @fedep81