Últimas

“Los ocho más odiados”: Y se fue la octava

“Los ocho más odiados”: Y se fue la octava

La palabra “grande” ayuda a definir – entre tantas cosas – ciertos parámetros dentro de este plano. En un principio se puede usar como referencia de tamaño de un objeto o simplemente a la edad de una persona, por citar un ejemplo. Pero es evidente que los márgenes de su significado tienen un límite. Entonces, si se tiene en cuenta lo anterior, ¿qué sucede cuando se adjunta el calificativo “grande” a una película? ¿Se la trata de pretenciosa? ¿Exagerada, quizás? ¿Refiere a todo lo que pretende abarcar? ¿O simplemente se describe de algo maravilloso?

Si hay alguien que realmente puede responder a todos estos interrogantes sería el director, actor y guionista Quentin Tarantino, quien en esta oportunidad presenta su octava película “Los ocho más odiados”, un western enmarcado en la época dorada de los caza recompensas y punto de partida de las marcadas diferencias raciales como se las conoce hoy en día.

Luego de la guerra civil estadounidense es el contexto histórico. No se detalle bien cuantos años después, pero todo indica que fue un hecho reciente. En cuanto al contexto físico – por llamarlo de alguna manera – encontramos a todos estos personajes encerrados dentro de una residencia de paso, una cabaña con las mínimas comodidades para toda clase de viajero. Afuera un desierto blanco, producto de la nieve y de la intensa tormenta de viento. Recurso más que efectivo para la historia y puntapié inicial de la mayoría de los diálogos.

De esta manera los primeros personajes aparecen: John Ruth (Kurt Russell) uno de los caza recompensas más conocido del país y Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh) acusada por homicidio. Ambos se dirigen a Red Rock, ciudad al sur de Wyoming, donde colgaran a la acusada y Ruth cobraría 10.000 dólares de recompensa. En medio del camino encuentran a Major Marquis Warren (Samuel L. Jackson) y a Chris Mannix (Walton Goggins), que muy a su pesar Ruth los deja subir a su carreta dado a que la tormenta de nieve estaba encima de todos ellos. Punto de referencia clave para la estética utilizada, ya que por momentos la claridad de la nieve lleva a tal contraste al resto de los colores que brevemente da la sensación de una película en blanco y negro. Además se vuelve evidente el paisaje como recurso, la idea de “lo grande”. Tan grande que parece no caber en el fotograma o en los ojos del espectador. Cambio que toma un giro de 360° dentro de la cabaña donde todo es medido y tiene un lugar en el espacio, salvo las personalidades de los invitados.

Dentro de la cabaña es donde nacen y mueren los primeros conflictos, ya que Ruth teme que le roben la presa que tanto le costó capturar. A partir de este punto la historia desarrolla una parte discursiva muy fuerte que ayuda a comprender el perfil de cada personaje y a tender las relaciones entre los presentes. Recurso que deja a la primer parte de la película con un peso que el guion no logra compensar en un 100% con el resto de la historia. Sin embargo, vale aclarar, que esto es muy difícil de lograr – más allá de la experiencia del realizador – teniendo en cuenta que todos los personajes son piezas claves para la misma. Todos tienen o tuvieron de alguna relación con el otro y, es esta unión, que los vuelve un personaje único. Como una hidra de ocho cabezas que se atacan entre ellas con el propósito de comer el mismo pedazo de carne.

Entonces, en cuanto a la realización en general es muy satisfactoria. Es por eso que se puede decir que “Los ocho más odiados” es el mejor acercamiento al cine western que pudo hacer Tarantino. Tradicional en un miles de aspectos, pero rompe con una tradición propia al haber convocado a Ennio Morricone para hacer un soundtrack original. Detalles de la musicalización que terminan siendo clave a la hora de completar las grandes imágenes que produjo.

Finalmente ¿se pude decir que una película es “grande”, sin ser pretenciosa? Si se puede y lo único que tienen que hacer es ver esta película para comprobarlo.

Calificación: puntuacion 4

Trailer:

https://www.youtube.com/watch?v=wW_YenFniGA

Por Demian Rosales

Comentarios

Tags:
Sebastián Espíndola

Director y editor de @RevistaToma5. Vanguardista de casi nada, pero consumidor de casi todos. De chico quería ser detective privado.