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Primerísimo Perfil y Protagonista: Alejandro VI

Primerísimo Perfil y Protagonista: Alejandro VI

Rodrigo de Borja era valenciano pero el mundo lo conoció como Alejandro VI, cuando en 1492 (si, el mismo año que el tristemente célebre “navegante” genovés llegaba a nuestras tierras a masacrarnos), se convirtiera en el Papa número 214 del Vaticano, tras ser elegido entre los cardenales por un escaso margen y envuelto en acusaciones de simonía y sobornos.

El Papa Borgia (en italiano) fue uno de los cuatro representantes españoles que ocuparon ese cargo. Aunque sin dudas es la suya, la historia más conocida y representada en series, películas y libros. Entre otras razones, por la difusión de lo que se conoce como la “leyenda negra” de la familia, que incluye la relación incestuosa entre dos de sus hijos (Lucrecia y César), manejos cuasi mafiosos, nepotismo, amantes, orgías y otras yerbas.

Antes de llegar a la cuna de la curia romana, Alejandro VI fue vicecanciller de la Iglesia Católica, general de sus ejércitos y prefecto de Roma. Desde allí, se preocupó por ganar la confianza de los cuatro papas que lo antecedieron antes de llegar al “Trono de Hierro”. Otro dato también jugaba a su favor: era el sobrino de Calixto III, que fue Papa entre 1455 y 1458.

Vale recordar algo no menor y es que para aquel entonces no existía lo que hoy conocemos como Italia. Lo más parecido era Roma, que era la capital de los Estados Pontificios, y por ende, ejercía como sede central del poder, donde la figura papal era la autoridad máxima, aunque siempre en tensión con los distintos principados y reinados que en muchos casos intentaban disputar esa hegemonía.

Son de hecho, los años del Renacimiento los de mayor expansión de la organización episcopal, que bajo la monarquía personalista de Alejandro VI empezaba a pensar a la Península en clave con un poder centralizado que se diferenciara de la Santa Sede y pueda recaer en uno de sus hijos.

Una de las versiones posibles para dar con la historia de la familia Borgia es la serie de Showtime, de tres temporadas, que se puede ver en Netflix. Si bien ha sufrido grandes críticas por las inconsistencias de su relato en relación con los hechos verídicos, no han sido estos ni los que hemos mencionado hasta aquí lo que más sobresale de la producción.

Por su parte, la figura de Alejandro VI es impecablemente interpretada por Jeremy Irons (“La Misión”, 1986, entre tantas otras), pero el relato de la serie está principalmente construido alrededor de lo que ya mencionamos como la “leyenda negra”. Por momentos, se detiene en nimiedades, haciendo demasiado hincapié en por ejemplo lo que termina por convertirse en el “culebrón” entre César y Lucrecia.

Aunque para no ser tan drásticos con la producción, podemos mencionar que también retrata los conflictos políticos entre las familias de la alta curia de aquellos años: los Sforza, Della Rovere, Orsini y otros son parte del desarrollo y los intentos por acabar con Rodrigo Borgia. A su vez, son retratados los matrimonios de sus hijos con representantes de otros principados o condados, como Nápoles, Venecia, entre otros.

El desenlace de nuestro personaje de hoy lo podés imaginar o ir a buscarlo a la serie, mientras esperás que se estrene el próximo mes una nueva producción sobre un Papa. En épocas donde todavía hacemos el esfuerzo por reconocer que del último humo blanco vino un “Papa progre”, no está de más volver a los orígenes y dar con una historia que te muestre los entramados de la Iglesia Católica, sus miserias y la vida de un personaje, que pensó a su familia (y a la política) como una estrategia de poder.

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Federico Piva

Periodista. Lic. Comunicación Social. Redactor apasionado, observador obsesivo y escribiente frecuente. @fedep81