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«Scarface»: El sueño americano por excelencia

«Scarface»: El sueño americano por excelencia

Que esta clase de películas vuelvan a proyectarse en una sala de cine, sin perder ni una gota de su esencia, ya es una experiencia maravillosa. Poder escribir sobre «Scarface«, ni les cuento.

Para conocer más acerca de esta historia nos tenemos que remontar al año 1932, momento en el que se estrenó la primera versión de la película dirigida por Howard Hawks y producida por el multimillonario y excéntrico Howard Hughes (lo conocen por la biopic «El aviador» de Martin Scorsese).

scarface 1932 posterEn aquella oportunidad el personaje principal del film era Tony Camonte, un inmigrante italiano que daba sus primeros pasos en el mundo de la mafia trabajando para Johnny Lovo, el gánster más poderoso de Chicago. Después de un tiempo brindando sus servicios, la enorme ambición de Tony lo termina impulsando a tratar de llegar un poco más lejos dentro del mundo criminal para convertirse él mismo en el hombre más importante dentro de la mafia.

La película se convirtió en un éxito sin precedentes por varios motivos, entre los que se destacan el hecho de haber sido una producción de Hughes en el mejor momento de su carrera y también por haber tenido como protagonistas a actores de la talla de Paul Muni como Tony Camonte y el mismísimo Boris Karloff en el rol de Gaffney.

No obstante, la principal razón por la que el público se tiró de cabeza a las salas fue por el hecho de que «Scarface» estaba basada en un personaje real que dominaba las calles de Chicago por aquel entonces. El gánster más poderoso de la década del 30 en los Estados Unidos. El mismísimo Al Capone.

al caponeDe allí el titulo «Scarface» (caracortada) que hacía alusión a la singular cicatriz que tenia Capone en su rostro gracias a uno de sus primeros trabajos en la mafia como guardaespaldas.

El contexto en el que se presentaba «Scarface» también ayudó a su éxito. El cine sonoro había arribado con éxito en 1920, pero la crisis del 30 obligaba por aquel entonces a los productores a reducir costos y a utilizar formatos más chicos para contar solo aquellas historias llamativas que fueran redituables en lo económico.

«Scarface» en este sentido era una superproducción, no solo por su presupuesto sino porque además mostraba en la pantalla grande algo que todos codiciaban y añoraban en plena crisis económica: la vida lujosa que llevaban los mafiosos.

scarface 1932Ver la historia de un mafioso como Tony Camonte demostraba dos cosas; por un lado el alto precio de vivir en ese mundo violento, donde la traición y la muerte estaba a la vuelta de la esquina. Por el otro, era el reflejo del éxito de un inmigrante que lograba concretar el sueño americano dentro de los Estados Unidos.

Esta segunda lectura del film fue la que lo hizo tan trascendente, sobre todo en los sectores sociales pobres, que por aquel entonces no solo eran mayoría sino que también estaban compuestos casi íntegramente por inmigrantes europeos que escapaban del calvario de la guerra.

Esa trama encajada en un contexto social muy particular que afectaba, de algún modo, a toda la audiencia sin lugar a dudas era el punto más alto de «Scarface«.

50 años después de aquella producción, Martin Bregman (histórico productor de Universal Studios) se contactó con ese magnifico guionista llamado Oliver Stone para que este se pusiera a trabajar nuevamente en la historia del inmigrante más ambicioso de la historia del cine.

Stone, quien había ganado en 1979 el Oscar por el guion de la excelente «Expreso de Medianoche» de Alan Parker, escribió la nueva versión de «Scarface» en Europa consultando a varios policías de la DEA, quienes lo ayudaron a darle veracidad a muchos tramos del relato.

Lo paradójico del asunto es que por aquel entonces Stone se encontraba en Francia recuperándose de su terrible y reconocida adicción a las drogas (sobre todo la heroína).

Ademas de la veracidad sobre el mundo del narcotráfico, el reconocido guionista hizo una serie de cambios importantes con respecto a la historia original. Por ejemplo, cambió el país de origen del mafioso Tony y las razones por las que éste decidía exiliarse en los Estados Unidos.

scarface 1983 picTony Montana ahora era un cubano (de alli el cambio de nombre) que llegaba a los Estados Unidos, más precisamente a Miami (Florida) luego del éxodo de Mariel que se produjo en 1980. Ese suceso histórico, donde más de 100 mil inmigrantes denominados de forma despectiva como «Marielitos» desembarcaron en las cosas del país del norte, se vio reflejado por primera vez en el cine de la mano de «Scarface«.

En ese contexto, diferente al de los 30, pero igual de trascendente en lo que refiere a la situación de los inmigrantes, ayudó a remarcar nuevamente el principal atractivo del film; el inmigrante que llega a los Estados Unidos con las manos vacías y logra cumplir el sueño americano.

Sueño americano que Brian De Palma y Al Pacino cumplieron de cierto modo ya que sus carreras dieron un giro de 180° desde el momento que «Scarface» llegó a sus manos.

Aunque Pacino ya había deslumbrado a todos con su papel de Michael en las dos primeras entregas de «El Padrino» y De Palma era reconocido dentro de la industria por las excelentes «Carrie«, «Vestida para Matar» y «Blow Out«, sus carreras se dividieron en un antes y después luego de trabajar en este film.

Giorgio Moroder (uno de los mejores compositores de la historia del cine) y Michelle Pfeiffer (icono sexual de generaciones) fueron los dos últimos grandes aciertos de Bregman y De Palma a la hora de construir «Scarface«: un clásico del séptimo arte con todas las letras.

«Scaface» significa para el cine de criminales lo que «El Exorcista» para el cine de terror. Es cátedra, es universidad, es un manual abierto. Es uno de sus cánones y quizás sea el más significativo de los tiempos modernos.

scarface 1983Se pueden mencionar miles de películas que bebieron de este clásico, porque su influencia va más allá del cine netamente referido al mundo criminal ya que «Scarface» no deja de ser la historia de un hombre al que la sociedad dejó de lado y, pese a todo, logró cumplir su sueño gracias a su mejor aliado. El pecado capital más grave. La avaricia.

Es la historia del criminal que conquistó el mundo y, al mismo tiempo, es la historia del hombre que cuando tuvo todo lo que deseaba en sus manos finalmente entendió que su verdadero deseo era ser Dios.

«Scarface» es un relato violento (en todas sus lineas de lectura) que habla sobre la traición entre criminales descarados y otras tantas cosas. Pero cada vez que la veo me doy cuenta que puede ser analizada como mucho más que eso.

En lo personal eso es lo que la convierte en un clásico que todo amante del séptimo arte debería ver.

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Facundo J. Ramos

Periodista. Editor de la sección "Cine" en Revista Toma 5. Contacto: ramos.facundo@revistatoma5.com.ar Tw: @FakaJr