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«X-Men Apocalipsis»: El poder de la amistad

«X-Men Apocalipsis»: El poder de la amistad

Se estrena el cuarto blockbuster superheroico en lo que va del año, y lo que empezó siendo una fiesta para todos los fans se va convirtiendo gradualmente en resaca. La mitad de las películas que retoman las historias y personajes de las viñetas, empiezan a parecerse peligrosamente -y tan de a poco que apenas lo notamos- a sus predecesoras de los años noventa y principios del nuevo milenio, cuando los cómics eran apenas una excusa para la falta de nuevas ideas en Hollywood.

En este caso la debacle viene de la mano de 20th Century Fox, que sin ir más lejos el año pasado nos entregó la olvidable remake de «Los 4 Fantásticos», sólo para mantener los derechos de una franquicia que de otro modo iría a parar a manos de Marvel-Disney. Sin embargo, cabe reconocer también que este año la productora supo reivindicarse con la entrega de Deadpool; que además de ser una buena película del género, se rió de sí misma, de la industria, y dio un paso enorme hacia la producción de otro tipo de films menos edulcorados, abriendo el camino a una nueva generación de películas basadas en cómics.

Lamentablemente, «X-Men Apocalipsis» parece haber ignorado por completo todos los avances logrados, presentándose a sí misma como una película sostenida a puro golpe de efecto (especial) y grandes nombres de peso, en detrimento de la trama. Si bien Bryan Singer y su saga de X-Men tienen el mérito de haber sido las primeras en su estilo, de acercar el mundo de los cómics a la pantalla grande de manera más «oscura» y adulta si se quiere, en esta entrega vuelve sobre sus propios pasos para terminar con un producto que parece un capítulo largo de la serie animada de principios de los ’90.

Habiendo reseteado la línea temporal en la anterior entrega de esta saga, «Días del Futuro Pasado» dio lugar a una libertad creativa que no se supo aprovechar a pleno en esta nueva película. Tal como se sugería en la escena post-créditos, en esta ocasión En Sabah Nur es el villano que infundirá terror a mutantes y humanos por igual. Pero no mucho más que eso. Ambientada en los años ’80, el «Instituto Xavier para Jóvenes Talentos» sigue recibiendo estudiantes dotados, dando pie a la aparición de icónicos personajes de la saga en su versión adolescente. Mientras tanto, en Egipto una serie de acontecimientos ocasiona el «despertar» de este ser milenario con poderes «más allá de lo imaginable».

Al tratarse de un mutante prácticamente todopoderoso y completamente nuevo en el universo cinematográfico de X-Men, la película se toma todo su tiempo para explicar su procedencia, y comete el grave error de contar más de lo que muestra. Con relatos grandilocuentes que incluyen referencias bíblicas y que pretenden meter miedo como un cuento de terror, se infla a un villano que no tiene ni la presencia ni la consistencia para llenar esos zapatos. Oscar Isaac hace lo mejor que puede en su papel de Apocalipsis, al igual que el resto del elenco en la piel de los otros mutantes que terminarán uniéndose a su plan de destrucción masiva o enfrentándolo. Las motivaciones de todos resultan bastante flojas y poco convincentes, resolviendo conflictos aparentemente imposibles con conveniente facilidad y dando pie a agujeros argumentales e incluso algunas escenas trilladas de manual.

Visualmente es impresionante, como no podía ser de otra manera. Desde los efectos especiales hasta la caracterización de casi todos los personajes, muy bien elegidos para su rol. Quizás la más floja del elenco sea Sophie Turner, quien debe encarnar el enorme potencial de Jean Grey, pero su interpretación resulta siendo demasiado parecida a la Sansa Stark de todos los domingos. Por otro lado, los «jinetes» de Apocalipsis ni siquiera tienen la oportunidad de desarrollar sus personajes, con escasos diálogos y más tiempo invertido en sus looks o dando muestras de sus poderes. Distinto es el caso del trío protagonista, quienes a pesar de ser viejos conocidos del público gracias a las dos anteriores entregas, siguen teniendo más tiempo de pantalla y relevancia que ninguno de los otros mutantes, condenados a eternos secundarios. Mistique se convierte en líder involuntaria de los X-Men (¿Katniss eres tú?) y los ya consagrados Magneto y Xavier juegan un papel fundamental en el plan de Apocalipsis, mientras de a poco se van pareciendo más a sus contrapartes maduras.

Cabe destacar la excelente banda sonora, y la reutilización de un recurso que fue tan aplaudido en la anterior entrega que no pudieron resistirse a reciclarlo. A pesar de los guiños, hay constantes referencias sobre el pasado para todos aquellos que no hayan visto ninguna de las anteriores películas de X-Men y «shockeantes» revelaciones para los que no estén familiarizados con los cómics. El humor está presente pero en escasas dosis, y hay unas cuantas referencias culturales para las generaciones más nostálgicas.

Como si de una advertencia se tratara, los jóvenes estudiantes mutantes reseñan una famosísima trilogía cinematográfica de la época, coincidiendo en que te puede gustar más la segunda parte que la primera, pero la tercera siempre es la más floja. A pesar de todo, la película cumple con su principal objetivo que es el de entretener. Y devuelve la expectativa con una escena post-créditos que dará que hablar.

Calificación: puntuacion 3

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